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LA HISTORIA COMO CIENCIA


A lo largo de la Historia se han producido variaciones sobre la idea del acontecer histórico y se ha pasado de concebir a Dios como motor de la Historia a una visión humanista (la de la Ilustración), que considera al hombre como único protagonista de ella.

Además, en un primer momento el historiador fue un mero narrador de los acontecimientos, para pasar progresivamente a analizarlos e interpretarlos.

Resulta imposible esperar que el historiador consiga hacer de la Historia una ciencia impar­cial, objetiva e impersonal. Así, en la elección del tema se parte de una postura per­sonal y subjetiva, que puede estar condicionada simplemente por los gustos o conocimientos previos de la materia. A pesar de todo, el historiador debe evitar realizar jui­cios de valor sobre los acontecimientos históricos, así como del enjuiciamiento de sus protagonistas, escapando de los radicalismos, que sólo le conducirían a desviarse de los planteamientos científicos que deben sustentar la investigación.

El historiador necesita dos condiciones fundamentales para poder llevar a buen puerto la investigación: sinceridad al abordar los documentos históricos, olvidándose de prejuicios e ideas preconcebidas (filosóficas, religiosas, políticas o sociales), e imparcialidad, aun existiendo subjetividad por la mera condición de ser humano del historiador.


La Historia no debe ser objeto de instrumentalización. En el intento de conocer el pasado no debemos olvidar nunca que cada persona y cada época deben ser entendi­dos desde su propio interior y de acuerdo a su orden de valores.


¿Qué es la Historia?

Se entiende por Historia la ciencia cuyo objeto es el estudio de los hechos y acontecimientos en los que ha intervenido el hombre y que han sucedido en el pasado. Existe unanimidad en considerarla como ciencia, aunque hay dos problemas que podrían cuestionarla como tal: en primer lugar, la falta de leyes universales en la evolución de la humanidad, y en segundo lugar, la subjetividad en el planteamiento e interpretación por parte del historiador.


Para un verdadero conocimiento histórico es necesario hacer referencia al espacio, al tiempo y a la actividad humana:
  • El espacio geográfico condiciona la evolución histórica del hombre, pero no la determina, ya que éste actúa sobre el medio modificándolo.
  • En cuanto al tiempo, en sentido absoluto, hay que diferenciar entre estructura, coyuntura y acontecimiento. La estructura es el orden establecido (económico, social, político), que presenta unos cambios muy lentos y tiene gran estabilidad; sobre ella se producen los movimientos coyunturales, que constituyen las oscilaciones estructurales. Los acontecimientos son hechos determinados.
  • En la actividad humana, a efectos metodológicos, se suele distinguir entre social, política, económica y cultural.

Ver también:

Las Fuentes históricas